Al mirar tus pupilas

Siempre miro tus pupilas, las mismas que descubren lo que siento
Y viajamos en un mar  tranquilo, disfrutando de las olas en que vivimos
Somos vaivén y caracolas, gaviota coqueteando con la espuma
Danzando al ritmo de esta prosa, que domina, nuestras ansias compartida
Somos la calma y el viento, la paciencia y la ternura, el fuego dulce que nos quema dando calidez a nuestras vidas